Me gustaría aclarar un par de cuestiones antes de empezar este tema. Todo lo que comento aquí está lo suficientemente documentado como para ser tenido muy en cuenta. Sufrido además por mí y por gente de mi entorno más cercano. Mi intención es dejar claro que desde que somos pequeños sufrimos un conveniente lavado de cerebro que finalmente consigue su fin: que consumamos leche, cuanta más mejor, sin pararnos a evaluar sus consecuencias. Muchos profesionales secundan esta idea y por tanto, no pretendo que todo el mundo esté de acuerdo conmigo. Me basta con saber lo que la leche hace en mí y lo que puede hacer en ustedes, contárselos y arrojar un poquito más de luz sobre algo que creo firmemente que no es tan bueno como lo pintan.

Luego, si lo consideran oportuno, no tienen más que usar cualquier buscador y hacer una pequeña labor de investigación. Probablemente más de uno se lleve una sorpresa…
۞ LO QUE LA LECHE HACE EN MÍ ۞

Como cuando uno deja de fumar, tanto da que lo expliques a otros. Si no lo has vivido, tu explicación queda muy bien. En muchos casos dará que pensar, incluso. Pero un fumador no dejará de fumar basándose exclusivamente en lo que le cuentas. Con la leche pasa lo mismo. A pesar de todo, resulta mucho más fácil dejar unos pocos días de tomar leche para notar la diferencia. Los invito a que hagan la prueba. Me sonrío sólo de pensar en la cara que se le pondrá a más de uno al observar los resultados. Yo bebí leche, mucha leche. Lo hice hasta hace relativamente poco, a pesar de que había leído más de un texto que invitaba a no hacerlo, exponiendo además las razones. Cuando me decidí a probar la vida sin leche, muchas cosas cambiaron, hasta el punto de que hoy no la utilizo ni tan siquiera para cocinar. Desde que era pequeño, sufrí muchos dolores de estómago. En muchas ocasiones iba al médico, de niño, y éste me daba unos sobrecitos que me calmaban bastante. ¡Ojalá recordara qué era lo que me recetaba! Estos dolores se prolongaron durante muchos años, pero de mayor ya los soportaba más estoicamente, a pesar de la intensidad, y no iba a ningún médico. Si hubiese sabido que no consumir leche iba a hacer desaparecer este problema, otro gallo habría cantado. Pero estoy convencido de que el médico al que iba antes me operaría del esófago que pensar “semejantes tonterias”. Mi estómago nunca funcionó demasiado finamente, en realidad. Además de los dolores habituales se supone que padecía de gases. Y sólo cuando dejé la leche vine a darme cuenta de que no había estado yendo al baño como hubiese debido. Curioso, ¿verdad? Pero eso ya pasó.

۞ LOS MITOS DE SIEMPRE, COMENTADOS RÁPIDAMENTE. ۞

De toda la vida, como todos saben, la leche siempre ha sido puesta en un pedestal difícilmente superable. Se ha dicho incluso que su carencia es peligrosísima. Se ha dicho que es la solución a la osteoporosis. Se llegó a decir que su proteína es insustituible. ¡Se ha dicho incluso que la carencia de leche puede poner la salud de las personas en alto riesgo! Por puntos: – La leche es superable desde el punto de vista nutricional. – Su carencia no tiene porqué ser en absoluto peligrosa – NO es la solución a la osteoporosis – Su proteína es fácilmente sustituible Hasta donde yo puedo conocer sin ser un profesional, todos y cada uno de los “puntos fuertes” de la leche han sido rebatidos. Yo diría que, ni mucho menos, es un alimento excepcional.

۞ A TENER EN CUENTA: ۞

Los pesticidas presentes los animales los excretan en la leche. Si el animal del que nos alimentamos fue alimentado con antibióticos, podemos adquirir resistencia a los mismos. Las leches se fortifican con vitamina D. Esta vitamina (a diferencia de la que nosotros podemos metabolizar mediante la exposición al sol) puede producir hipervitaminosis.

۞ ¿ TAN SANA COMO LA PINTAN ? ۞

Antes de seguir adelante, me gustaría que hicieran una reflexión sobre la siguiente frase: EL HOMBRE ES EL ÚNICO MAMÍFERO QUE CONSUME LECHE DURANTE TODA SU VIDA. Hoy se sabe que más o menos el 65% de la población no tolera la lactosa. Los síntomas que se derivan de la intolerancia a la lactosa pueden ser diversos, como pueden ser gases, diarreas, vómitos… Mucha gente como yo ha padecido dolores, irregularidades de todo tipo e incomodidades diversas y sólo al cabo de muchos años ha descubierto el origen de sus pesares. No sólo quienes padecen de trastornos intestinales o estomacales deberían limitar o eliminar el consumo de leche. Muchos problemas de salud pueden derivarse del consumo de lácteos. La leche ha llegado a ser considerada un alérgeno común y, por tanto, quienes padezcan de alergia, asma, etc. pueden intentar eliminar de su dieta los lácteos durante un cierto tiempo. Desde siempre se ha dicho que el consumo de leche previene la osteoporosis. ¿Porqué , entonces, no se nos dice que los países occidentales industrializados son aquellos donde más se da esta enfermedad? Casualmente, en aquellos donde más leche se consume. Además, poca gente dice que un consumo adecuado de vegetales ricos en calcio aporta las necesidades diarias del mismo. ¿Acaso los especialistas no nos recomiendan todos los días el consumo de varias raciones de frutas y verduras diariamente? Hay que tener en cuenta, de todos modos, que las espinacas y acelgas, por su contenido en oxalatos, no son muy recomendables al respecto. También hoy se sabe que alimentos ricos en proteina – como la leche- contribuyen a que el calcio no se metabolice adecuadamente. Otras enfermedades que podrían ser relacionadas directa o indirectamente al consumo de la leche: El cáncer de ovario: se ha relacionado a la galactosa, un azúcar simple presente en la lactosa , con este tipo de cáncer. Al parecer, el 10% de la población no puede metabolizar este azúcar, el cual puede llegar a acumularse en determinados órganos como los ovarios. El cáncer de mama: Las células cancerosas se reproducen con mayor facilidad en presencia de estrógenos. La leche contiene, además, un factor de crecimiento que, en tubo de ensayo, ha provocado la multiplicación de dichas células. Ahora lo que hace falta saber es hasta qué punto podemos absorber dicho factor de la leche de vaca. Anemia: Puede darse en niños alimentados con leche de vaca. En algunos niños y bebés, pueden darse cólicos y pequeñas pérdidas de sangre en el intestino que provocan anemia. Diabetes Mellitus: Aunque no son estudios completamente cotejados, los resultados que se han dado concluyen, provisionalmente, que los niños que toman leche de una forma regular, doblan el riesgo de padecer diabetes. Existen ahora crecientes evidencias de que la aparición de cataratas podría ir asociada al consumo de lácteos. Según algunos estudios, en los lugares donde se consume mayor cantidad de lácteos existe una tendencia mayor a padecer cataratas que en aquellos en los que se consumen cantidades inferiores o donde se evitan. Se sospecha que ello es debido a la presencia de altos niveles de galactosa en la sangre. La presencia de esta joya de la leche, la galactosa, tal y como comenté más arriba, se relaciona cada vez más con el cáncer de ovario. Ultimamente se contempla la posibilidad de que la bacteria Mycobacterium Avium Paratuberculosis (MAP), que parece responsable de la enfermedad de Crohn, infecte al ganado y por añadidura, a la leche y al agua. Especialmente significativa me parece esta afirmación del profesor Hermon-Taylor al respecto : “La bacteria MAP también ha sido encontrada en el 2% de los cartones de leche pasteurizada. “No recomendamos que todo el mundo deje de beber leche. Sin embargo, los individuos con enfermedad de Crohn o aquellas personas que tengan un mayor riesgo de padecer esta anomalía, deberían consumir leche uperizada”. La enfermedad de Crohn consiste en diarreas, vómitos, etc. acompañados de dolor, y debilidad. Todo ello derivado de la inflamación intestinal que posiblemente produce esta bacteria.